lunes, 29 de junio de 2009

El mensaje de la derrota


Perdimos. ¿Acaso estos seis años no fueron lo que creímos y dijimos que fueron? ¿Acaso la mayoría está empecinada en volver al pasado?
Perdimos. Veo a Néstor primero y a Cristina luego en la tele y me doy cuenta que no nos termina de caer la ficha de por qué perdimos.
¿Por qué la referencia al total de votos nacionales? ¿Por qué el énfasis en que fueron apenas dos puntos? ¿Por qué sostener que una derrota electoral no es motivo para hacer cambios? ¿Por qué intentar mostrar como una batalla menor la que nosotros elegimos como madre de todas las batallas?
Insisto en que sin la conducción de Néstor Kirchner estos seis años de reconciliación con la identidad histórica del peronismo no hubieran sido lo que fueron. Insisto en que él fue imprescindible para reabrir la discusión salarial, para confrontar con los organismos internacionales en serio, para construir un colchón de reservas imprescindible para no sucumbir a las crisis financieras y los golpes de mercado, para reducir a un dígito la desocupación, para que volvamos a creer en nuestra capacidad de trabajar y crecer desde lo nuestro.
Pero al mismo tiempo, el creciente aislamiento político, el empecinamiento en caminos erróneos como el tomado en el INDEC y la poca predisposición y flexibilidad para armar consensos han terminado por construir la aparente paradoja de que el gobierno que más amplió el acceso real a la ciudadanía no acierta a ver con generosidad sus errores y a comunicarse con el pueblo desde una actitud más humilde y abierta.
La derrota fue dura. Pero la actitud frente a la derrota fue para mí más dura aun.
No nos sobra el tiempo. Si entendemos en serio el mensaje de las urnas tendremos la oportunidad de revertir la situación y reconstruir nuestra identidad de fuerza transformadora.
Para eso, no sirve quedarse callado esperando casi en un ruego que Néstor y Cristina acierten. El ejercicio de la autocrítica también debe ser democratizado. El debate acerca de como revertir el aislamiento y retomar la iniciativa ante la sociedad en un sentido positivo es una obligación de todos quienes estamos comprometidos con el camino transitado estos seis años.

jueves, 25 de junio de 2009

HAY ALGUIEN NUEVO EN LA POLITICA






Hay alguien nuevo en la política. No sos vos. No soy yo. Es Néstor.

Nuevo por su convicción, nuevo por como se la banca. Nuevo porque con poder, no elige el camino fácil de confrontar con los débiles y resignarse ante los poderosos.

El agotamiento del modelo neoliberal abrió la puerta a este nuevo país en el que estamos viviendo. Pero no hubiéramos llegado hasta aquí si él no nos hubiera conducido.

Y si ahora parecemos tan acostumbrados a que los trabajadores discutan salarios, a que la economía crezca, a que los colectivos vayan llenos, a que el desempleo se haya reducido, a que los viejos vuelvan a jubilarse, a que los científicos regresen, a que en la peor de las crisis económicas mundiales el país se mantenga de pie y no se derrumbe, es porque aun no somos lo nuevo, es porque nos olvidamos demasiado rápido de donde venimos y al olvidarnos tan rápido corremos el riesgo de volver a perdernos.

Este domingo, votaré por lo nuevo.

Es probable que el lunes, aun después de la victoria, no sean pocos los que pretendan convencernos de que Néstor ya fue. Lo harán con esos, sus intactos "reflejos políticos" de los viejos tiempos. Algunos lo harán por frivolidad, otros por llevarse la bolsa, otros por apenas treinta dineros.

Pero nosotros, los que decimos que no queremos volver atrás ¿qué haremos?

Cuando vienen por el mejor de los nuestros vienen por nosotros.

Ahora llega el momento de demostrar de verdad si somos parte de lo nuevo.




jueves, 18 de junio de 2009

CREO EN MILAGROS


Una vez escuché a una caribeña hablando con un conductor de radio.

Era hermoso oír a esa mujer, con su voz a veces de muchacha y a veces de anciana. No me animaba a decir si era dominicana o cubana, pero las mujeres del caribe viajaban en su voz.

Se lo comenté a Mariana. Me dijo que no había ninguna Milagros López. Que en realidad era un personaje de Fernando Peña.

Le dije que no podía ser. Y aunque cada vez que discutimos cuestiones como esa, ella es quien tiene razón, yo reencontré los sábados por la tarde a Milagros en radio Nacional y me convencí definitivamente que Mariana estaba equivocada.

No era una imitación, no era el personaje de la tele que tantas veces había visto caminar en la cuerda floja haciendo equilibrio con su coctel de lucidez, nihilismo y fascismo.

Murió Fernando Peña y me dije que este sábado y los que siguen Milagros López estará allí.

Insistía en eso con Mariana cuando en la TV apareció Enrique Pinti recordando a Fernando Peña y poniendo como ejemplo de su talento que aun hay gente que cree que Milagros López es una mujer real.

Me cuesta rendirme ante la evidencia. Sólo admito que lo que me dicen puede ser cierto porque no quiero desconocer el talento mágico del hombre que llevaba a Milagros a todas partes.

Pero no me resigno. Tal vez este sábado salga a manejar a ningún lado, encienda la radio del auto y ella esté allí, como si nada hubiera sucedido.

Nunca creí en lo sobrenatural ni en Dios ni en sangre brotando de los íconos.

Vaya a saber por qué, a mis 47 y contra toda evidencia, se me dio por creer en Milagros.