sábado, 30 de mayo de 2015

La sonrisa


Cuando la sonrisa se enciende suele suponer alteridad.
Personas, situaciones que nos encienden el rostro y despiertan el movimiento de músculos que ya saben hacer esa tarea desde que nacemos.
Sin embargo, hay momentos en que la sonrisa es un gesto íntimo, solitario. Momentos en que nos miramos, nos reconocemos, nos encontramos con algo que pensamos, que nos estamos diciendo y nuestra voz interior contagia a la cara dibujando una mueca que no vemos, pero que por un instante nos entrecorta la respiración y nos pone trémula la mirada.
Con esa sonrisa recibimos algo que acabamos de entender, de descubrir, de recordar o de decirnos.
Es un gesto tibio, una caricia que nos permite dar otro paso, un espacio a partir del cual caminamos con otro andar, con foco nuevo para nuestras incertidumbres y nuestras certezas.
“Converso con el hombre que siempre va conmigo”, escribió Machado.
Quizá sea uno de los momentos de esa conversación en que un hallazgo de nuestra voz nos invita a tocarnos el alma.

viernes, 22 de mayo de 2015

VELO TU VUELO



Descorren
Tus dedos
El velo
y un pájaro
de pétalos de ceibo
descubre
el vuelo.
Ve lo
Que te habita.
Vela encendida
Tu alma
Llama que se rebela
Al miedo.
Ve la ternura
Aun en el enojo
Vela y te verás:
Tu vida es una
Vela
Hecha de la misma
Tela.
Velo así.
Yo
Velo tus sueños.
En algún remanso
Del silencio
Murmuran
Mi vigilia
Y tu desvelo.

martes, 19 de mayo de 2015

PREVISIBILIDAD, GESTIÓN Y LIDERAZGO


Previsibilidad. Aunque entre la militancia kirchnerista de paladar negro subsisten grandes reservas, ese es quizá el principal atributo que le reconocen a Daniel Scioli quienes lo perciben como posible presidente para la etapa que viene.
Capacidad de gestión. Es lo que distingue a Florencio Randazzo. Con los trenes, los pasaportes o los DNI, se ha mostrado capaz de gestionar con eficiencia y también pudo superar obstáculos como los que se le presentaron en la transformación ferroviaria.
Sin embargo, ni Daniel Scioli ni Florencio Randazzo parecen ser percibidos con las condiciones necesarias para ejercer un liderazgo aglutinador de quienes se identifican con los logros del kirchnerismo.
Más allá de los puntos de diferencia que puedan existir entre ambos en las encuestas, está claro que muchas personas comprometidas con este gobierno se encuentran frente a un dilema.
Algunos gobernadores y sindicalistas que valoran gestos y códigos más tradicionales, se adelantaron a elegir a Scioli. Espacios como Carta Abierta, en cambio, optaron por la mayor cercanía política que Randazzo exhibe con el gobierno que integra como ministro (aunque su fuerte parece ser más la acción que expresar el relato de este nuevo ciclo de gobierno nacional y popular).
Y existe también una amplia franja que no se siente del todo expresado por ninguno de los dos.
¿Cómo se salda esta cuestión?
La clave está en la tercera palabra: liderazgo.
El liderazgo de este proyecto político lo ejerce de manera indiscutible Cristina Fernández de Kirchner.
Si Scioli puede reivindicarse como alguien probado, ¿quién más probada en las adversidades que Cristina Fernández a lo largo de su mandato, habiendo padecido la muerte de Néstor y superando al menos dos intentos notorios de derrocamiento?
Hechos, no palabras, es un dicho que suele repetirse en reivindicación de la capacidad de acción que distingue a Randazzo.
Cristina expresa la palabra y los hechos. La palabra como expresión de lo que sucede, lo que estamos viviendo, los peligros que nos acechan, los objetivos que debemos cumplir, y los hechos como capacidad de gestión comprobada a lo largo de los años. Pero no cualquier capacidad de gestión: se trata de un hacer coherente con esas palabras.
El kirchnerismo, fiel a su identidad peronista, es un relato que se sostiene en los hechos. Y Cristina Kirchner es quien mejor lo expresa y quien ejerce el elocuente liderazgo del proyecto. Un liderazgo que, en el último año de su mandato, es valorado de manera positiva por la mayoría del pueblo.
Por eso, nada peor que la ansiedad frente a la incertidumbre por las candidaturas. El liderazgo de Cristina Fernández de Kirchner, la coherencia con este proyecto y el compromiso con el desafío de ir por lo que falta, tiene agenda y rol protagónico para todos los que sientan esa vocación por  encima de las incógnitas e incertidumbres que pueda depararnos cada candidatura.
Tomemos conciencia que estamos completando un ciclo aún más largo que el del primer peronismo y que el gobierno popular no se va derrocado sino por la puerta grande, con su imagen fortalecida y con excelentes posibilidades de que el FPV gane las elecciones.
Por eso, no minimicemos las dudas que puedan surgirnos frente a uno u otro candidato. Pero que no nos atrapen ni no nos inmovilicen, porque somos parte de un movimiento con una dinámica, una fortaleza y un liderazgo capaz de superar cualquier flaqueza o intento de retroceso.
A los candidatos les debe quedar muy claro que no hay chances de vampirizar esa fuerza para después desecharla.
Nuestro primer paso será protagonizar junto a nuestra conductora un 25 de mayo inolvidable. Y sin sentarnos a esperar la letra chica y atreviéndonos a ser protagonistas, seamos capaces de construir de la mano de Cristina otra gran victoria del pueblo.