sábado, 6 de octubre de 2012

Error y oportunidad


Somos falibles. Cometemos errores. Todas las personas, todos los gobiernos.
Nos cuesta aceptar el error. A veces tardamos más, a veces lo hacemos de inmediato. A veces nos inventamos explicaciones o excusas para no hacerlo nunca.
Una vez aceptado, podemos reaccionar de distintas maneras. Permanecer en estado de culpa, dar vuelta la hoja sin saldar la situación que le dio origen, o asumirlo y encarar la cuestión.
Si decidimos encararla, podemos quedarnos en el detonante, en el error puntual,  o podemos encontrar en el error una oportunidad.
¿Por qué una oportunidad? Porque en la mayoría de los casos, un error desnuda situaciones complejas, que requieren soluciones más profundas que la enmienda de ese sólo error.
Piense en su vida personal. Piense con qué actitud ha encarado sus errores. Piense si ha hecho de ellos una oportunidad para que en su vida haya un cambio en serio.
Y piense también en la política, en los gobiernos, también en éste.
Tomemos de ejemplo la crisis desatada por las liquidaciones con reducciones salariales de entre 30 y 60% a efectivos de Prefectura y Gendarmería. Allí es difícil explicar satisfactoriamente (o imposible) que el poder político se entere de semejante resultado luego de emitidos los recibos de sueldo. Creo que allí está el error a asumir. 
Está claro que el gobierno encaró la situación apenas la detectó. Y que de inmediato tomó una serie de medidas tendientes a revertir el error puntual, el que detonó la protesta, las inexplicables liquidaciones salariales.
Pero además, encaró de lleno una cuestión que viene de hace muchísimo tiempo: la postergación salarial de buena parte de los efectivos de esas fuerzas, las situaciones de privilegio rayanas en la corrupción existentes en las mismas y la necesidad de manejar la cuestión sin dejar resquicios para las expresiones y comportamientos que pretenden condicionar, restringir o poner en peligro el funcionamiento de las instituciones democráticas.
Aun la situación no está definitivamente resuelta. Pero cada una de las noticias que tenemos de las medidas que se toman o se evalúan, tienen que ver con encontrar soluciones de fondo que terminen con las injusticias y los privilegios y preserven adecuadamente la autoridad democrática.
No es la primera vez ni será la última en la que este gobierno encuentra en un error y en una situación crítica la oportunidad para impulsar soluciones de fondo y profundizar las transformaciones.
Lo hemos visto en la 125, en el nacimiento de AYSA y el renacimiento de Aerolíneas Argentinas, en el fin de las AFJP, en la nacionalización de YPF y en muchos ejemplos más.
Al evaluar nuestra vida personal, lo podemos hacer quedándonos en las anécdotas, las discusiones, las distintas incidencias que nos van impactando día a día o las dificultades que nos generan otras personas. O podemos intentar una mirada más profunda y tratar de entender qué cuestiones no hemos conseguido encarar con el rigor suficiente y cómo pueden incidir que seamos capaces de cambiar, sobre aquellas personas o ámbitos que nos han resultado dificultosos u hostiles.
Algo similar podemos hacer al evaluar los procesos políticos. Podemos quedarnos en la anécdota, en la denuncia, en la chicana, en el barullo mediático, en la frivolización de los problemas y las necesidades, o podemos intentar comprender qué intereses están en juego en cada conflicto y qué hacen los protagonistas para resolver las dificultades o para complicarlas.
Creo que el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner ha vuelto a demostrar que está intacta y vigorosa su actitud para procurar soluciones de fondo que reviertan situaciones injustas.
Y que los que quieren instalar un clima de fin de época no aportan ni la más mínima propuesta para resolver los problemas y encarar las asignaturas pendientes.
Pensemos en las cuestiones que aún no hemos resuelto, en las oportunidades que tenemos por delante. Nosotros, los animales políticos, en nuestra vida más personal y en la que nos incumbe como ciudadanos, siempre tenemos la oportunidad de protagonizar cambios que nos permitan ser un poco mejores cada día. 

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