lunes, 1 de enero de 2024

HOSPITAL PÚBLICO 30/12

El muchacho se acostó en el tandem de sillas de la sala de espera buscando una posición en la que el dolor fuera menos intenso.

Un rato antes, una enfermera le tomó la temperatura y la presión. Veinte minutos después lo vio una doctora que le preguntó que síntomas tenía y le ordenó un análisis de sangre.

-Tenemos que descartar una apendicitis- dijo a la madre del muchacho justo antes que la mujer intentara acribillarla a preguntas.

Una decena de pacientes y sus familiares aguardaban en la sala de espera de la guardia del hospital público de Mar de Ajó.

La extraccionista se hizo esperar más que la médica.

-Les pido paciencia- dijo la enfermera -Hoy tenemos una sola extraccionista y tiene que atender los casos de la guardia y los de cirujía.

"Tenemos para rato. Aún falta que le hagan el laboratorio. Me quedan 10 de batería", escribió la madre en su celular.

-No tenemos más remedio que esperar- dijo una mujer de labios delgados con más fastidio que resignación.

-No sé si alguna de las clinicas tiene laboratorio en la guardia...

-No. Ni la Porres ni la de San Bernardo. 

-¡No tenemos escapatoria!

Las mujeres se quedaron en silencio. El muchacho intentó distraerse con su teléfono, pero el dolor seguía siendo intenso. Él y otros dos pacientes aguardaban a la extraccionista. 

La madre del muchacho comenzó a recorrer una a una las caras de las personas presentes. Intentaba deducir quienes eran de la Costa y quienes turistas.

"Turistas 70 a 30", pensó. Una niña llevaba puesto un barbijo. Recordó los tiempos de pandemia, bocas y narices cubiertas, miradas esquivas. 

-Hacé un poco de frio acá- dijo su hijo. 

-Apoyate en mi regazo- le dijo, y trató de consolarlo acariciándole el pelo. Tenia 16 años y ya media más de 1,90, pero seguía siendo de niño la luna de su rostro. 

Cuando la extraccionista llegó, fue el primero en pasar. 

-¿Viste que no dolió?- dijo luego de tomarle la muestra en un suspiro. -Ahora vas a tener que esperar un rato más. 

Volvió al tandem y se sentó.

La médica ya se habia ido y según les sopló una enfermera, el director del hospital se había hecho cargo de la guardia. 

-¿Cuánto hace que estamos acá? Esto es increible, este pais no tiene arregló.Estamos condenados, no tenemos suerte. Acá en la Costa gobiernan los K.

"Otra vez quejándose esta vieja", pensó la madre intentando no responderle. "Aunque parece más joven que yo".

-Hace décadas que gobiernan los kirchneristas acá. Son una lacra- insistió la mujer buscando que alguien se hiciera eco de sus comentarios.

-Me parece que no tiene nada que ver lo que decís. Nos están atendiendo con amabilidad, la mayoría somos turistas y tratan de hacer lo mejor posible.

-Ah, sos kirchnerista.

-No es esa la cuestión. Estamos acá en el hospital y vos misma me dijiste que las clinicas privadas no tienen laboratorio en la guardia. Además, este hospital, el nuevo de la ruta y la mayoria de los hospitales los hicieron los peronistas, o kircneristas, como decis vos.

-¡Bueno! ¡Entonces seguí esperando y tomá de tu propia medicina!

-¡Anda a cagar!

Se quedaron en silencio, una sentada junto a la otra, sin mirarse.

Un rato después, una enfermera se acercó a la madre para avisarle que ya estaba el resultado del análisis y en cinco minutos el director del hospital atenderia a su hijo.

El muchacho se levantó del tandem y se sentó junto a su madre.

-¿Duele igual?

-Me parece que ahora un poco menos.

-Ya casi estamos.

Cuando entraron al consultorio, el médico lo hizo acostar en la camilla y revisó su abdomen.

-¡Qué alto su hijo, señora! No entra en la camilla!

 Percutó varias veces alrededor del ombligo. Luego hizo presión en el costado inferior derecho buscando un dolor agudo. 

-No creo que sea apendicitis. Pero los glóbulos blancos están un poco altos, todavía no podemos descartarlo.

Que sólo tome líquido, no puede comer nada. Creo que va a poder descansar bien, pero si el dolor se pone muy intenso se vienen. Creo que es una gastroenteritis fuerte.Vuelvan mañana a las nueve así  confirmamos el diagnóstico y si está todo bien le doy una dieta y en un par de días estará bien.

Salieron del consultorio y la madre agradeció a una de las enfermeras por la atención. Al llegar a la puerta, se cruzaron con un hombre flaco y alto como el muchacho que ingresó con un niño de la mano.

-Mami, ¿ese tipo no es de la tele?

-Si, un periodista "K". Si lo llega a reconocer se muere la vieja...

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